
Quinta Milú – La Cometa 2020 Tinto
La Ribera del Duero es más amplia y diversa de lo que la gente piensa. Existen diferencias importantes entre los viñedos ubicados en Burgos, con los de Soria o Segovia. Muchos de vosotros tenéis la imagen del Ribera del Duero contundente, bien cargado de madera y con unos taninos poderosos. No vais mal, estos vinos han sido así durante décadas y muchos siguen siéndolo. Sin embargo, cada vez existen perfiles más variados. Como es lógico la figura de Peter Sisseck, creador del mítico Pingus, tiene mucho que decir en la nueva hornada de tintos que allí se están elaborando, basados en un perfil frutal y elegante. Muchos jóvenes fijaron en sus paladares este perfil de vinos y se han atrevido a intentar buscar esta elegancia de la que la Ribera del Duero también es capaz.
UN PEQUEÑO PROYECTO
Este es el caso de Germán R. Blanco, que se trasladó de su Bierzo natal hasta la Aguilera, Burgos, para intentar crear un pequeño proyecto familiar que fuese eso, pequeño y sostenible. Allí buscaba el perfil calizo de los suelos de La Aguilera, para dar forma a unos vinos elegantes y con tensión. Todas las viñas son vinificadas por separado para tratar de dar con la esencia de cada pequeña parcela.
EL VINO
Este Quinta Milú que hoy os traemos ha sido elaborado con uvas de seis parcelas que se encuentran en La Aguilera, sobre dos tipos de suelos: areno-arcillosos y arcillosos. Para evitar un exceso de madera, el vino se cría en fudres de roble y barricas francesas usadas de 500 l., 225 l. durante 11 meses. ¿Qué os vais a encontrar? Pues un vino con cuerpo medio-alto, con rica expresión de fruta roja (poco habitual en los genéricos de la Ribera), notas de flores silvestres (es habitual ver sus parcelas llenas de flores, insectos y esas cosas buenas para el viñedo). La madera también estará presente, pero de una forma que os permitirá seguir viendo todo lo demás que tiene el vino. Aconsejamos acompañarlo de alguna comida intensa, alguna carne, guiso o quesos.


