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Bodega: Bodega Astobiza
Zona de producción: DO Arabako Txakolina
Variedades: 100% hondarrabi zuri
Bodega Astobiza – Malkoa 2015 blanco
El txakolí es un vino desconocido por el gran público y los que lo conocen creen que se trata de un vino de txikiteo, no confundir con hacer el chiquito. El chikiteo es el equivalente a chatear o cañear. Históricamente se trataba de vinos muy ligeros, muy ácidos y con un punto de carbónico final que chisperreteaba en nuestras encías.
El caso es que aunque estos txakolís todavía existen, y ojo que también tienen su interés, podemos encontrar otra rama de vinos con mayor profundidad y complejidad.
TXAKOLI VASCO
Existen tres zonas productoras de txakolí, Bizkaiko Txakolina, Getariako Txakolina y Arabako Txakolina, que pertenecen a Bilbao, Getaria y Álava. De las tres Arabako es la única que no se encuentra pegada a la costa. El clima allí es similar al de Bizkaiko Txakolina, determinado al fin y al cabo por la proximidad del Cantábrico, aunque algo menos húmedo y más seco y fresco que éste. Lo que se traduce en vinos con una acidez más marcada y una uva
generalmente más sana. Parte de su viñedo linda con las plantaciones interiores de Bizkaiko Txakolina, por lo que existen similitudes importantes entre algunos productores de ambas denominaciones de origen. En esta región tan solo existen 7 bodegas, y hoy os traemos una de las famosas, Astobiza, que quizá conozcáis por su interesante vermú.
CÓMO SON ESTOS VINOS
Lo más importante de estos vinos es que entendáis que poseen gran acidez, lo que significa que tienen una mayor capacidad de guarda. Os hemos querido mostrar un 2015 para que podáis haceros a la idea de cómo evolucionan los vinos con el tiempo. La evolución lógica de los aromas y sabores en estos vinos van de la presencia de fruta fresca en los más jóvenes, a la sensación de fruta más madura en los vinos envejecidos. De igual forma la viveza de cítricos y flores característicos en los txakolis del año, se va cambiando a sensaciones más voluminosas y a flores marchitas o secas conforme avanza el tiempo.
Generalmente estos vinos son sometidos a una crianza con lías para aportarles también un mayor volumen a la boca. Este volumen es apreciable ya de joven, pero con vejez incrementa la complejidad de matices del vino y nos abre a la posibilidad de consumirlo con alimentos más sabrosos. Mariscos, pescados de todo tipo o quesos cremosos encajarán bien con este vino.


