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Bodega: Soto Manrique Bodega
Zona de producción: Vino de Calidad de Cebreros
Variedades: garnacha
Soto Manrique – Las Violetas 2018 Tinto
Ya habíamos hablado de las garnachas de Gredos, polivalentes, algunas estructuradas y otras sutiles. Esta región productora, ha adquirido recientemente el sello de Vino de Calidad, antesala legal para poder ostentar el calificativo de denominación de origen. Se trata de la zona de moda para los amantes del vino. Muchos instagramers y probablemente algún influencer desearían hacerse la foto aquí, el Rubius era morenus hasta que conoció Cebrerus. Luego ya se nos fue a Andorra por eso del esquí, que si no se hubiera quedado a vivir allí.
Nos vamos a adentrar en la tipología de vinos sutiles y elegantes de la mano de una bodega muy relevante en la zona, Soto Manrique.
CHUCHI SOTO, EL PROMOTOR
Su creador, Chuchi Soto es una persona influyente en la zona, pues ha sido uno de los grandes impulsores para que esta región sea hoy reconocida como tal, así que se tomó las molestias de aunar criterios y realizar todos los cambalaches burocráticos para que Cebreros pudiese llegar a ser una denominación de origen con plenos derechos. De momento el estilo de los vinos lo tienen, algo que no todas las zonas productoras pueden decir.
LA GARNACHA
La variedad reina en este lugar es la garnacha, y uno de los aromas típicos que podemos encontrar en un vino de garnacha bien hecho ¿sabéis cual es?, las flores, y en algunos casos particulares las violetas. No es casual que el vino se llame así, es una declaración de intenciones como para decirte que este vino es varietal, lo que significa que muestra la raza de la variedad garnacha.
EL VIÑEDO
Las uvas con las que se elabora el vino tinto Las Violetas proceden de viñedos situados alrededor de la Sierra de Gredos, cultivados a más de 800 metros de altitud sobre suelos graníticos y pizarrosos.
EL VINO
Este vino tiene cuerpo medio, tiene fuerza pero no desmedida, la sensación final es sutil, elegante. En él es posible ver un atisbo diferente del concepto mineralidad y su boca es puro placer, donde podemos regodearnos con la fruta que nos deja al final. Volvemos a tener en nuestras manos un vino que se agotará en un santiamén. En seguida tendremos que descorchar la segunda botella.


